necesitas descansar

¿Has descansado lo suficiente o llegas a tu tiempo libre agotada?

Un día, mi hermana adoptó una gata. Había sido maltratada con seguridad porque huía de los humanos como de la peste. Dormía en el jardín pese a tener su cama dentro porque la aterrorizaban los espacios cerrados. Cristina acabó poniendo una bolsa de agua caliente en una caseta en el exterior cada noche de invierno. La alimentaba con  la mejor comida que había en el mercado. A cambio, Benny  jamás se acercó a ellos, y se defendía con uñas y dientes si intentaban cogerla.

Al inicio de la adopción se escapó y Cristina y su esposo iban cada día con comida para intentar recuperarla, y tras muchos días consiguieron devolverla a casa, demacrada por vivir en la calle. Cualquier otra persona hubiera tirado la toalla, pero Cristina perseveró. Asumió que tenía una gata con trauma, agresiva e independiente. Más de una vez dijimos que adoptara a otro gato más cariñoso, porque cuando nos visitaba, nuestros felinos se acurrucaban en su regazo y la buscaban.

Pasaron unos años con la misma rutina. Hasta que un día, de repente, mientras estaba viendo una película en el sofá, el animal entró por la gatera y se subió a su regazo por primera vez en su vida. Parece que se había sentido amada y protegida el tiempo suficiente. 

 

Cuando estamos, como Benny, en modo supervivencia, estamos en alerta constante y eso nos lesiona. No podemos descansar como necesitamos porque nuestra vida depende de ello . Es frecuente despertarse de madrugada, cuando nuestro cerebro interpreta que hemos descansado lo suficiente para seguir vivas. “Estar en alerta nos permite sobrevivir”: esta es la trampa en la que nos hemos metido en nuestro día a día, aquello que creemos celularmente. Demostrar a alguien que ha sufrido estrés prolongado, o un trauma o un duro golpe emocional, malos tratos… de que ya ha pasado, de que está a salvo, requiere tiempo, constancia y amor. Hasta ahora, mantenernos alerta nos ha permitido sobrevivir. ¿Cómo convencernos de que ya estamos seguras? Lo primero, haberlo conseguido de verdad en tu vida, ya sea recuperando una fuente regular de ingresos tras el paro, logrando separarte de quien te dañaba o lo que sea que hayas necesitado arreglar. De nada vale convencerte de que estás segura y a salvo si continúas en peligro. Eso sólo puede agravar el problema con la disociación. 

 

Cuando hemos permanecido demasiado tiempo en la oscuridad, en el Inframundo, con el cerebro reptiliano constantemente activado durante períodos largos y sostenidos, acabamos exhaustas, agotadas. Queremos recuperarnos enseguida y volver a la normalidad. Además, la sociedad neoliberal nos impulsa a regresar a la productividad de manera inmediata. Y en un mundo en el que el tiempo es el bien más escaso, necesitamos tiempo. En una época en la que medimos cada minuto, pulsación, caloría, actividades… necesitamos tiempo de silencio y de descanso reparador, de creación y disfrute sin que esté orientado a algo productivo. 

 

Decimos que crear es un lujo, pero es parte de una necesidad humana que nos da la energía para vivir, que dota de sentido a nuestra vida, aquello que nos sostiene desde nuestras profundidades, que nos conecta con lo humano desde las pintoras de las cavernas. Y posponemos la llegada a la creatividad hasta que llega el momento en el que se ha vuelto un problema montañoso, porque el momento idóneo, en realidad, no llega nunca. Eres tú la que tiene que decidir que es ahora, que quieres volver a ser tú misma y a crear de manera gratificante y satisfactoria, poder ampliar tu mundo entero al ser creadora de tu propia obra. Volver a escribir, a pintar, a bailar, a tejer, a investigar. Eres tú quien decides que ha llegado tu momento y que es justo ahora, Porque mereces un tiempo para ti, para tu individualidad única. Porque dedicar tiempo a lo que amas se convierte en una actividad que te nutre el alma, las emociones e incluso el cuerpo (el sosiego y la felicidad que notas). Unas horas semanales para desarrollarte como ser humano.

Una recuperación vital y creativa pasa por un período de descanso seguido de un acercamiento al Arte y a tu corazón, a tus deseos profundos. 

 

¿Qué es descansar? 

 

Puede entenderse como reposo (unos maratones de series en la cama o en el sofá, buenos alimentos, una cura de sueño…) En definitiva, tratarte a ti misma tan bien como tratas a tu hija o a una amiga querida. También como hacer lo que te gusta: desbrozar las actividades y el tiempo disponible y encontrar un clavo (o hacerlo a machetazos), o hacer actividades nuevas que siempre has querido y que has estado posponiendo, o algo que te encantaba y que llevas tiempo sin practicar. Se trata de tomar decisiones que te lleven a la salud y a la serenidad. Disponer de tiempo libre de calidad (no de ratos “robados” y migajas). Muchas veces las mujeres nos ponemos unos estándares tan altos que nos dañamos. Esto, sumado a las altas exigencias sociales (en especial si eres madre) y al síndrome de la impostora, nos da una mezcla venenosa que aún así nos tomamos. 

Si haces más de lo que te corresponde, si llegas siempre hasta tu límite, aparece la ansiedad. Y una vez que esta ha tomado las riendas, es normal que te sientas agotada, lo estás. 

¿A qué dedicas tu tiempo? Te invito a probar un esquema tipo tarta que sean las 24 horas del día, y a hacer un esquema quincenal sobre qué haces en las diferentes actividades cotidianas. Anótalo, date cuenta. Utiliza colores diferentes para las que más te agraden y las que menos. Puedes también probar a escribir al lado las recompensas y los perjuicios de cada una. ¿Puedes eliminar la que está desequilibrada y sólo te exige? ¿Puedes delegar alguna tarea? Puede que la recuperación sea paulatina (depende de dónde hayas comenzado, de tu sensibilidad, etc), y sea necesario un tiempo de incorporación poco a poco de las actividades precisas para que la creatividad y la creación formen parte de tu vida desde la raíz hasta que se conviertan en un árbol en ti misma. Empezar ahora o dentro de un año, o dentro de veinte, pero, ¿cómo serán esas décadas sin hacer lo que amas? 

 

Porque ir recuperando la autoestima y superando los bloqueos de manera radical requiere habilidades de jardinera: tiempo, dedicación  y amor.  Y porque según tu jardín creativo florezca y dé frutos, tu existencia misma entrará en la primavera.





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